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domingo, 29 de noviembre de 2009

Me lo contó "un amigo"...

chica estudiante en la biblioteca photo


Y sin pensarlo mucho... Me enamore otra vez.


Su vida era el aire que respiraba cada mañana al levantarme y saber, simplemente, que ella iba a estar alli esperándome.

Jodida y radiante.

"Oh, Zeus. Gracias por darnos Septiembre".- Malpensaba en mi locura.

Mientras pilas de libros y apuntes, gente que entraba y salía, y un rumor general que embrutecía el silencio sánscrito de aquel lugar que, meses antes no había ocupado ni un apíce en las mentes de quienes estaban de vacaciones, de fiesta, o simplemente haciendo "cosas no productivas", y ahora era el puto centro del universo.

No parecía haber otro lugar en el mundo apto para tal tarea.

Estaba seguro de que en realidad, lo hacían aposta.

Si, era eso, tenían envidia.

- "Luego me ocuparé de Ellos ".

Y escondiendo tras la pantalla la barba de 4 días... tal vez 5. La observaba en la distancia.

La putada de no pensar las cosas es que surgen espontáneamente un torbellino de sentimientos que no te esperas encontrar antes de dedicir:

"Hoy voy a enamorarme"


O simple y llanamente preguntarse:

- ¿De donde a salido toda esta sangre?... ¿Y esa gente muerta?... ¿Que hacen aquí los GEOS?... !¡¡Oh, zeus!! !¿¿Es eso una pist.............................................................




...Que duro es ser estudiante ...y dejar el Prozac.



Joker - frankybruster
.

martes, 13 de octubre de 2009

Saboreando un buen vino.




Y sin ser la mas bella. Me cautivó.

No necesitaba riqueza, fama, o los pechos mas gigantes del mundo.

La tenía a ella. Existiendo. Ahí, en su espacio. Como una de esas frágiles bolas de cristal que albergan un paisaje nevado en su interior.

No es que estuviera obsesionado. Pero al fin encontraba a alguien con quien me divertía, admiraba, y mantenía un profundo respeto...

En una palabra, y a riesgo de parecer cursi, la amaba...




Tengo la suerte de caer bien a la gente, así que no me cuesta demasiado que una mujer se ponga a hablar conmigo.

Partir de esa base para escalar a un nivel más sexual, no siempre era fácil. Tampoco imposible.

Con ella fue algo distinto.

Eran las once y media de la noche. Una hora en que los mas impacientes empiezan a beber para así poder "relacionarse" con todo lo que se acerque a partir de 2 o tres botellas de alcohol.

Yo nunca oculté que busco mujeres que valgan la pena. Para toda la vida, un año, nueve semanas y media o una noche que merezca la pena.

Por lo que no me parecía justo engañarlas fingiendo o sufriendo los efectos de ninguna droga que alterase quien realmente soy.


La experiencia me había enseñado que la mayoría de las chicas que busco salen a esas horas, y desaparecen sobre las tres o cuatro de la mañana.

Lo cual me dejaba 2 o 3 horas para conocer a alguien interesante antes de quedar con todos mis compañeros.

Mi plan era sencillo: Divertirme haciéndolas pasar un rato agradable.

No estaba necesitado de amor. Es más. La mayoría de las veces eran ellas las que me proponían seguir quedando.

Para ello había que tener cuidado. No me gustaba que nadie sufriera por mi si no era recíproco.

Tener una relación informal no era tanto una cuestión de hablar sino de callar. Se trataba de no decir palabras que te implicasen demasiado en una relación.

Es complicado porque la mujer siempre te lanzará mil cebos para que piques alguno y aprender a esquivarlos pasa por tener los ojos muy abiertos.


Claro que no siempre conseguía lo que me proponía, y a veces, el ego me vencía hasta las 5 o 6 de la mañana, o simplemente no era lo que me esperaba.

Un mal día lo tiene cualquiera.- Pensaba. Pasando por alto mi falta de juego interno.


Una vez me acerqué a una chica guapísima y con un simple "Hola" me dijo "No te molestes", a lo que respondí con una sonrisa "Joder, me encanta tu sinceridad. Estaré por ahí si cambias de idea"

Al volver, mis amigos intentaron burlarse de lo que para ellos era un fracaso. Pero para mi el verdadero fracaso hubiera sido no haber sido fiel a mi forma de ser.

¿Por qué no hubiera tenido que intentarlo? No tenía nada. No perdía nada.

Si algo me asustara sería un perro corriendo hacia a mi.

Lo arriesgado era no arriesgar.

Curiosamente, cuando estaba a punto de irme, la chica se acercó a mi y me pidió disculpas. Me contó que había tenido una mala noche, me invitó a unas copas e insistió en que apuntara su numero de teléfono.

Luego la llevé a dar una vuelta por la orilla del mar.

Estaba amaneciendo. Y, como el buen vino, fui saboreando la sensación que me producía pasear sin rumbo hablando con ella. Dejándome embriagar.

Ella, sin dejar de vivir el presente al máximo, tenía mil y un proyectos y cada cual le iba mejor.

Y físicamente no sólo era preciosa, es que nunca he visto una mujer se acercara tanto a mi ideal de belleza.

Realmente es fantástico cuando conoces una mujer que te estimula física y psíquicamente.

Lo que durase la relación no era lo más importante.

Ser fiel a uno mismo había sido lo más importante.



viernes, 9 de octubre de 2009

Primera y ultima parte de una desastrosa muerte anunciada...



Los dias se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo mas alto mientras el verano llegaba a su fin.


Cuanto tiempo habré perdido sin pensar en ti?



El tiempo no era nunca suficiente. Olvidar requería ademas que parte de mi corazón fuera piedra.


En breve no seria difícil. Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado.


Como un globo que se desinflaba, mi alma perdía altura.



No puedo desistir tan fácilmente.- Pensaba.- No ahora.



Estaba preparado para dejar atrás 5 años de mi vida?


Y mientras se consumían las horas y el tabaco, llamó a la puerta aquel tipo.


Fue como un golpe en las narices.



Aspiré mi última bocanada de humo tranquilamente recostado en el sillón.


Humo que subía como bailando, ajeno a todo, formando flores etéreas, efímeras mariposas y yo... yo pensando en el futuro.



Volvió a sonar la puerta. Tres golpes secos.


Por precaución cogí la pistola de la mesa mientras me levantaba del sillón y la metí en la parte de atrás del pantalón, cubriéndola con la camiseta.


Al abrir solo dijo un seco “Es la hora” antes de darse la vuelta.


Me irritaba su forma de ser.



-¿Que tal un “Hola cariño” al menos?.- Dije irónicamente al aire.



El tipo se giró haciendo una mueca con desdén y comenzó a bajar lentamente las escaleras fundiéndose en la oscuridad del pasillo con su gabardina negra.


Eché un vistazo a la mesa y solo quedaba un plato de tallarines chinos medio acabado y 2 galletas de la suerte. Las cogí para el camino.


Abajo había un mercedes negro encendido con los cristales tintados y la puerta de pasajeros abierta. El tipo estaba a un lado esperando.


Me detuve. Miré a a ambos lados de la calle como buscando una respuesta sin encontrarla.


Mientras abría una de las galletas pude leer el mensaje de la suerte...


- Respuesta del oráculo: “Hagas lo que hagas te arrepentirás”


Iré al infierno de todos modos.- Pensé


Tenemos lo que merecemos… ¿Qué podemos hacer al respecto?...

martes, 30 de junio de 2009

De esperanzas...




Era ya muy tarde pero aun no me habia marchado.

...Todavia esperaba el momento en que "la chica", cayese rendida y alguien dijera la frase:


- Hay algun medico podologo en la sala?!!


...De momento tendria que conformarme con lo de siempre.




martes, 19 de mayo de 2009

Antro bares




Antro-Bar, o  Gremlin-bar (pasada la media noche empieza a mutar) 




Pero esa noche mi ángel de la guarda debía tener el día libre, y entramos a ese local.

Era un lugar donde por la mañana van parejas a tomar una copa, y por la noche va gente con 1500 euros en el bolsillo. Una bolsa de coca. Y una pistola.

La música ambiente era pegajosa. Al igual que la tenue luz rojiza de un par de lámparas.

Daba un aire infernal a aquel antro.


De día se entraba por la puerta normal. 

De noche se accedía por una persiana medio bajada que un segurata de paisano y grande como un mastodonte, se encargaba de subir o bajar lo suficiente para permitir el paso a gente con suficiente pasta y que no parecía la secreta.

Sin Franky tal vez nunca hubiera siquiera conocido ese lugar.


Una mesa de billar en el fondo y sillones plastificados repartidos por todo el espacio con sus respectivas mesitas eran todo el mobiliario. 

La barra estaba a la izquierda de la entrada y entre las sobras sobrevivían lo más bajo de la sociedad, todos en su tema. 

Observaba como se impregnaban las entrañas de cocaína en la barra y el camarero sin inmutarse se limitaba a limpiar las copas con una balleta.

Todos los días a las 8 de la mañana la policía montaba una redada. Y los "habituales" a las 7.30 ya escondía el material en un mismo sitio.

Otros simplemente lo tiraban al suelo. Tierra de nadie. Culpa de nadie.

Pero para esa hora los grandes negocios ya se había zanjado y los boss estaban en sus respectivas suites bien acompañados.


- Ahora vuelvo.- Me dijo Franky sin darme tiempo a preguntar.- Pídete algo de mi parte.- Me hizo un guiño y se dió la vuelta, desapareciendo en la oscuridad.


Así que me senté en la barra al lado de un tipo con traje caro que parecía a punto de derrumbarse sobre la barra mientras miraba su vaso de alcohol.

Tenía los ojos inflados. Llorosos. El tabique blanco. Y parecía no saber bien donde se encontraba.

Pedí un whisky. 30 euros.

- Em... Soy amigo de Franky.- Dije sin mucha convicción.

- Esta bien. Aquí tiene señor.

- Cuanto le debo?

- Nada señor. Que lo disfrute.


Me senté en la barra confundido pero sin mucha diversión. Limitandome a mirar y pensando en la cantidad de dinero que habría gastado mi colega para que las copas le salieran gratis incluso a sus amigos.

Tal vez ms de lo que nunca llegaré a ganar.

No le envidiaba. Al menos aún me quedaba alma. Pero si seguía saliendo con él cada noche tendría que dejarla en casa para no perderla.

En dos semanas ya conocía casi todos los antros de Alicante.

No estaba orgulloso pero era curioso.

Al fondo habían tipos que hablaban de negocios. Todos llevaban la culata de la pistola a la vista como advertencía general: 

"Don't fuck with me". 

Parecían del este de europa.

Al cabo de un rato se subió la persiana y entró un grupo de unas 8 personas. Luego 4 mujeres perfectas. Me fijé especialmente en una mujer que llevaba un vestido rojo.

Era preciosa. Brasileña. Debía tener unos 24 o 25 años. Llevaba un vestido rojo ceñido y unos tacones de plataforma metálicos y altos como la Torre Eifel.

Sus tres amigas también iban igual de arregladas.

Se pusieron en los sofás del fondo. Las chicas se repartieron.


Ella parecía la "acompañante" del tipo viejo. 

Era calvo e iba vestido con americana blanca y gafas de sol anchas con bordes dorados. Tal vez el boss.

Puso un brazo alrededor del cuello de la chica. Y le arrimó una bandejita de plata a la cara.

Ella procedió sin rechistar. Luego él acabó la faena y continuó hablando con sus compañeros.

Yo no dejé de mirar hacía donde estaban hasta que algo me distrajo:


- Ni se te ocurra.- Susurró alguien en mi espalda.

Noté algo duro apuntandome entre los homóplatos.


Empecé a sudar.

El tiempo parece pasar más lento cuando estás a punto de morir y haces cosas inesperadas. Como quedarte quieto. O al menos cuando sabes que firmas un contrato vitalicio con la muerte como era estar allí. 


Me imaginaba al camarero tranquilamente limpiando la sangre de la barra con su balleta despúes de haberme arrojado a un contenedor junto con botellas vacías. "Su contenedor. Señor"

¡¿Qué cojones pasaba en ese sitio?!
 

Ironias de Dios que es un cabrón y me odia.

De pronto estás aburrido sin plan y Dios te ofrece bajar al infierno unos segundos. 

Y cuando llegas y piensas que no hay nada bello que poder encontrar... Zas!

Tu propia incredulidad te da una patada en los morros.


Y allí estaba ella. Jodida y radiante con su vestido rojo.

Como un bonito lazo de regalo. 

Sólo que el regalo era un escorpión negro venenoso.


- ...No la vuelvas a mirar.- Me dijo.

- Pero... Si... sólo le... le...le hehechadounvistazonadamás.- Dije de carrerilla por los nervios.


Me dió un ligero collejón con un "Girate anda!" y me giré.

Reconocí esa media sonrisa. (En el otro lado siempre pendía un cigarro a punto de consumirse).

Era el Jimmie. Un amigo de Franky al que había conocido hace un tiempo en un antro-bar. Tenía buena relación con él. 

Parecía un tipo sensato con el que se podía hablar de casi todo. Y yo creo que le caía bien a pesar de haberle desplumado al poker a él y a Franky hacía casi un mes.

Siempre pensé que hay que tener amigos hasta en el infierno.


- Mira chaval. Ahora por que vas con Franky y no te va a pasar nada. Pero estos tíos luego te fichan... y Pumm!

Hubo un silencio y el Jimmie dedujo que no sabía a lo que me refería. 

¡Joder era solo un puto vistazo!

- ... Comprendelo. A ningún ruso borracho le gusta pagar por compañía y que otros miren su mercancía... Capisci?

- ...Capito.- Dije, suponiendo que esa era la respuesta que buscaba. Pidió una copa y esperámos a que llegase Franky.

Lo más curioso (Por que allí todo era cuanto menos "sospechoso") fue cuando se me ocurrió preguntarle al camarero viejo si allí se podían fumar porros y me contestó muy seriamente:

- El dueño no permite drogas... blandas.

Supongo que se estaría quedando conmigo puesto que la barra parecía el parque de arena infantil que hay en mi barrio, pero no quise atreverme a comprobarlo visto lo visto.


Cerca de las 7.50 salimos de allí los tres. A lo lejos un par de coches patrullas se acercaban en nuestra dirección. Franky se adelantó con la chica brasileña, que supuse, había pagado religiosamente. No hice preguntas, pero Jimmie intuyó mis nuevas dudas.

Me paró un momento antes de despedirse de mi:


- Bueno chaval... ya has visto como son estos sitios. Ahora vete y como vuelva a verte por aquí... te mato.

Dijo el "te mato" clavandome duramente el dedo en un pectoral. Como un punto y final definitivo. Una advertencia.

Supongo que se estaría quedando conmigo... Pero ya había aprendido la lección.



Aún a día de hoy me sigo haciendo la misma pregunta... 

¿Who the fuck is Franky Molotov?

.

miércoles, 22 de abril de 2009

Te vuelvo a buscar...



El primer viaje , lo mismo que el primer amor, nunca se olvida...





Se quemaba por el sol parte de mi codo y brazo, apoyado en la ventanilla del coche mientras conducía camino ninguna parte.

A veces el camino te lleva a ningún lado.


Pensaba sobre mi, sobre ti tan lejos de aquí... Dos extremos en el mundo.

Y el miedo de perder tus pasos. De extraviar en algún lado tus promesas y tus sueños.


Paré el coche en un recodo del camino y salí a fumar.

No suelo fumar, pero un par de minutos después ya sujetaban mis dedos un porro de maría que, pese a cancerígeno también resultaba bastante agradable, y me ayudaba progresivamente olvidar.

Sentado en capó del coche, a través de las gafas de sol, me fijé en que
una carretera a lo lejos parece ser el humo del cigarro.

Tan lejano...
Tan oscuro.

Sentí miedo.

Decía Álvaro de Campos "Enciendo un cigarro para aplazar el viaje, Para aplazar todos los viajes, Para aplazar el universo entero."


Y es cierto que tengo la cabeza en tantos lados ya que el cuerpo, sabio por naturaleza, me pide desconectar un tiempo. Aún sin yo aceptarlo!


Jodidos sentimientos y jodida naturaleza.- Pensaba en voz alta.- Hay veces en que quisiera mejor haber nacido de madera.



Tiré el cigarro al suelo con resignación. Lo pisé y seguí hacia ninguna parte mientras en el coche sonaba algo de Mark Lanegan y ya iba anocheciendo.


Se que tarde o temprano te encontraré. No tengo prisa.

No valdría la pena.

Al fin y al cabo, cada uno hace su camino.
Y sólo se tiene prisa cuando se está pensando en lo que uno tiene que hacer después.

Aún tenía tiempo para pensar.

.

lunes, 20 de abril de 2009

Almas que se apagan




...Pero ninguna relación es tan simple, siempre hay costos.
Y un día, su alma se rompió.

Tan sencillo como un papel que se ensucia y es lanzado a la basura en la que se encuentra de golpe con la oscuridad más absoluta.

Y tan profundo como el más mortífero de las cuchilladas es, la traición.


¿Alguna vez visteis romperse un alma? Yo lo vi una vez.

Regresaba de un viaje muy largo con mi mejor amigo en el que jugar con la muerte era el pasatiempo favorito y cada noche esperábamos al amanecer para darle las "buenas noches".

Salía de aquel local con la dificultad que entraña escapar de la nube de humo y tensión sexual acumulada en el vórtice de la noche y ser los dos tíos mas atractivos de aquel pueblecito costero

Y sobretodo, llevando a mi amigo Juan a cuestas
en un momento en que el alcohol no nos dejaba articular el cerebro y las piernas con buena coordinación.

Juventud y demasiado alcohol dejaba como resultado acabar 100 metros más adelante vomitando risas y besos robados que, más tarde, esperaba recuperar con intereses.

No era así para Juan, felizmente enamorado, solo buscaba pasar un buen rato conociendo a gente, pero desde hacia un rato estaba bastante raro, y el doble de borracho.

Se encontraba muy mal y sentado apoyando la espalda en una de las casas de la calle, hundió la cabeza entre sus rodillas quedando en el mas absoluto silencio.

Y no tanto por lo que había bebido, si no por algo que le dolía en su pecho.

Haciendo un acto de coraje, y preocupado seriamente por su salud, examiné con esmero signos de sangre entre los interiores y ex-alimentos que había expulsado, pero no encontré nada.


Y le pregunté de nuevo: ¿Qué es lo que te duele?


Juan me decía que esa noche le habían enviado los 2 mensajes más dolorosos de su vida.

Dos puñaladas.


Era extraño, y le pedí que me explicara un poco más, para ver si podía hacer algo por el.

Pero cuando me agaché a la altura de su cara, y pude ver sus ojos me sobresalté y casi caigo de espaldas.

Seguía siendo él, pero a la vez ya no era el mismo.

Un destello en sus ojos se apagó para ya mas nunca regresar.

Ese destello vive en nosotros, y alimenta con su calor la esencia de cada uno.

Cuando ese calor se apaga, tu alma muere con él.


No hay cosa más triste en la vida, que ver morir a un amigo.

Apresurándome, cogí su movil y busqué en la bandeja de entrada la causa de sus pesares.


Cual fue mi sorpresa al comprobar dos mensajes parecidos:


Uno era de su novia, que rezaba: "Hay algo que debo decirete, por favor, regresa."

El otro? Bueno, de uno de sus mejores amigos: "Tengo que decirte algo.
Tio la he cagado.Me he liado con tu novia.Te lo digo antes de que te enteres por otra gente. Lo siento."


Abracé a Juan, y le dije que el pasado es pasado y no deja de serlo por mucho que lo miremos.

Lloró en mi hombro. Gritó y maldeció apretando su cara fuertemente.

Sus lágrimas, como cicatrices, quedaron marcadas en mi camisa. Me sentía impotente sin poder hacer nada más que eso, seguir a su lado.

Poco a poco, lágrima a lágrima fue aplacando el fuego que le hervía la sangre, y con el la llama de sus adentros...



Ayer, mi alma se rompió. Y por eso hoy no te miro como antes. Perdoname, amigo mio, por irme si despedirme. No esperaba la muerte de esta manera.

Odio la gente que juega con el límite del respeto, y lo traspasa.

Como decía Frida Kalho "He tenido dos accidentes en mi vida, el tranvía y tu. Y tu has sido el peor todos."

¿Cómo no va a doler verte transpirar sobre un cuerpo que no es el mío?


.

viernes, 13 de marzo de 2009

Recuerdo de mi última relación





Fingieron tanto que no tenían nada serio, que una mañana olvidaron sus nombres y ni si quiera se dieron cuenta de que habían dejado de estar juntos...


Seis años años después se reencontraron y algo más fuerte que ellos mismos les impulsó a un súbito encuentro sexual en las escaleras del tercer piso de un parking.

El olor a gasolina y colonia de mujer impregnaba el ambiente.

A través de una parte de la pared hecha con un ladrillo de agujeros, llegaba el ruido de los coches desde abajo. El rumor de la gente que iba de compras. Niños gritando...

En ese breve espacio de tiempo se dijeron todo lo que nunca se habían atrevido a mostrar al otro.

Bien por temor de parecer débil o no seguir con el estereotipo fijado por la sociedad a la que tanto odiaban.


- No se como he podido vivir sin ti.- Decía él en su oído intentando contenerse para no partirla por la mitad, con sus manos agarrándola de la cadera.


- Te amo mi vida... te...a-mo....- Decía ella al sentir el cuerpo de su amante embestirla con fuerza contra la pared. Por cuyos agujeros podía verse las cabezas de la gente pasar ajenas e indiferentes a lo que allí acontecía.
Casi se le escaparon las lágrimas al recordar lo que pudo haber sido y no fue.




Tal vez lo más romántico que había ocurrido en aquel estrecho y sucio pasillo.

Ahora era demasiado tarde incluso para negarlo.

Ella llevaba
años fingiendo estar felizmente casada con un importante abogado del cual esperaba un hijo que se hiciera cargo del negocio familiar.

Él por su parte, bueno, sobrevivía.


Vivieron un sueño.




Al marchar, mientras encendia el motor, a él le vino a la mente aquel poema de Neruda...

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

martes, 3 de febrero de 2009

Cap. 6 DPSC - Que se llama ¿soledad?...

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5





No me apetecía continuar así.

Corte con ella porque era muy celosa y posesiva. Una puta neurótica.

Se que la vida siempre nos reserva sorpresas, por ello nunca podría descartar llegar a enamorarme si encontrase una tía que me llenase en todos los sentidos.

Pero esto parecía un juego de críos y andaba ya bastante estresado de las mujeres.

Cerré la verja de un portazo.

Al entrar llamé a la grúa para recoger el puto coche. Nunca había hecho este tipo de cosas así que les dije que lo trajeran a casa y ya me encargaría yo.



Cuando colgué llamé a mi padre para ver que día podía pasarse a echarme una mano. Era extraño pero hay cosas que sólo saben hacer los padres.

Como arreglar objetos.

Siempre pensé que todas esas habilidades se las enseñaron en la guerra, la mili o algo similar. Si no sabías reparar un grifo o montar un dormitorio. Estabas muerto.

Mis padres estaban viviendo en un piso muy céntrico por Alicante. Se lo habían comprado al vender los terrenos que tenía esta casa en los alrededores.

Jubilados con tiempo libre, se dedicaban a viajar siempre que podían. Me daba un poco de vergüenza que hubieran visto más mundo que yo.

Decía Bukowski "Que no te engañen chico, la vida comienza a los sesenta". Que razón llevaba ese bendito alcohólico.


- Papá?

- Si? quien es?.- Era irónico que aún siendo hijo único, preguntara lo mismo todas las santas veces.

- Soy Alex.

- Coño! Que tal estás cariño?.- Si, también me sonaba raro, pero era el único que parecía no darse cuenta. Mi madre ya le había advertido en varias ocasiones. Pero era inútil. Incluso delante de mis amigos lo hizo constantemente hasta bien pasada la pubertad.

- Bien, oye, ¿Cómo te viene esta semana echarme una mano con el coche?

- Puff Fatal, tu madre tiene fiebre y todavía tenemos que hacer el equipaje para irnos el martes.

- ¿A donde?

- ¡¡A Italia piccolino!!.- Dijo alargando las tónicas. Como si un idioma consistiera en eso.

- Joder viejo, no os cortáis un pelo... bueno, ya me las arreglaré. Ponme con ella.

- Ahora está durmiendo. Luego te llamará.

- Venga. Un beso.

Fuí a la cocina y pillé un nestea. Lo llevé al salón y luego conecté el portatil sobre la mesita.

Ciento noventa mensajes... bien. Con suerte cien serían de publicidad ochenta y cinco de cosas "graciosas" y alguno que valiese la pena.

Estuve borrando exactamente ciento ochenta mails.
Al final por inercia lo hacía de diez en diez.

El gato se subió al teclado reclamando un poco de atención.

- Whisky!!.- Le di un grito y se bajó rápidamente para tumbase a mi lado. No podría cabrearme con él. Y lo sabía.

Lo que quedaba eran gilipolleces básicamente hechas para confundir:


Asunto: Yeeeh Alex, no te pierdas esto tio!!!

Tardé en leer los cuatro mails importantes lo que la grúa tardó en llamar a mi puerta.

Había un mail de Noelia, hacía tiempo que no la veía desde que nos enrollamos a principio de curso.

Eyyy guapo, como te va! Te invito al Tuenti que estamos toda la clase!!...


¿Qué coño?... Tres Años en la misma clase y sólo me envíaba mierda? Cuando lo iba a borrar volvió a sonar el timbre insistentemente y cerré el portátil.

- Buenas...- Le dije al "gruero" que tenia cara un poco de asco por esperar. O tal vez la tenía ya así. Es igual.

Era un hombre de unos 45 años. Bajito y gordo. Se le veía una perfecta e inmaculada circunferencia acapilar brillante debido al sudor del mono de trabajo azul.

Pero todo el pelo que le faltaba lo tenía probablemente en la barba y los brazos, espeso como bello púbico.

Con las mangas remangadas y un diente oscuro que era imposible dejar de mirar, daba
más el aspecto de un Santa Claus de la muerte. Solo le faltaba el puro en la boca mientras atizaba a los elfos con un látigo. "Putas ratas... Más rápido!!"

Era trágico-cómico.


Este es un retrato robot que no se parece mucho. Pero no tenía fotos suyas como podéis imaginar!

Imagen para el recuerdo: él con un pijama de franela y ella con los rulos y la cara embadurnada de una crema de origen desconocido.
Consecuencia: él se tira a la secretaría y ella a su podólogo.



- ¿Donde se lo dejo?

- Pues, déjelo ahí, si no le importa.- Dije señalando la entrada de mi casa.


Lanzó un gruñido y se subió al camión. En tres movimientos dejó coche en el suelo.

Firmé un papel y se marchó probablemente a comer niños. El trabajo le daba hambre.

Era domingo y el lunes tenía clase por la mañana y curro al medio día. Tal vez no me levantaría, aunque hacía tiempo que no me pasaba y tenía que ponerme al día.

Volví al portatil y me conecté al msn.

No solía usar el mensenger. Lo veía un chupavida. Una época estuve enganchado hasta el extremo de oír a mi madre decir:

- Hijo, ¿No has quedado con ningún amigo para salir?... Es jueves.

- Ñññññggggg... (baba zombie balanceandose sobre el teclado)

Llegando a la conclusión de que perdía demasiado tiempo en conversaciones absurdas, con gente que no me aporta nada o con pibas que al final no me las iba a follar.

Al instante sonó la ventanita, sacándome de mis pubertales recuerdos...

- Huola!! Cuanto tiempooo.

Era Marina. Una tia que había conocido una noche de fiesta en mi etapa de zombie a persona. Antes de conocer a Princesa.

Era gogó de discoteca y estuve toda la noche hablando con ella mientras mis colegas ya estaban casi follando en medio de la pista con alguna extranjera borracha. Bueno, creo que hablaba ella.

Era mona, pero tenía una nariz un poco grande y estaba demasiado flaca.

Habíamos conversado unas pocas veces por el mesenger, pero sin llegar a intimar.

De verdad, es que me mola oler a la gente con la que hago guarradas y esas cosas.

Tenía tres años menos que yo. No recordaba cuando la agregué.

Tenía muchos agregados en el mesenger. Mujeres menos.

Y de los pocos amigos que tenía, sólo hablaba con siete. El resto me importaban una mierda.

Seamos realistas, esto es internet, por cada persona con cerebro que hay, se pueden encontrar diez descerebrados.

No me apetecía hablar con ella, así que esperé que se cansara. Pero empezó a mandar zubidos.

Y yo que paso de la peña que se expresa con zumbidos, la bloqueé un rato.

Vi a Migelillo conectado, pero no estaba seguro de que estuviese ya que él siempre estaba conectado. Era el ojo que todo lo ve de la red.

- Buenas!

(Al rato...)

- Yeeeeah ¿Q pasa fucker?!!
- Jeh..
- ¿Has ido ya a por tu coche?
- Si, escucha, tengo que ir a comprar las ruedas ¿te importaría recogerme?
- Klaro, podms ir mañana si keres LOL
- Chungo, tengo clase y curro. ¿El martes como te va?
- Yo es que el jueves tengo un examen superchungo y he quedado para estudiar todo el día tio.
- Bueno, ¿Cuando puedes?
- El Vierns ya estaré freeeeee
- Venga. Bueno, nos vemos el viernes.
- Claro y luego podemos ir de fieshhhhtaaaaaa
- Ya se verá. Chao.

Cuando cerré su ventana apareció la ventana de Marina bloqueada. No me había fijado en la foto.

Y si era ella realmente acababa de bloquear a un pibón que en nada se le parecía con el nick mas chancli y alternado en mayúsculas-minúsculas de todo mi msn.

- Hola, cómo te va?.- Le escribí al rato.
- Eeeeeiiiiiii!! wapooo q tal cuanto tiempoooo blablablabla.- Vaya, que efusiva, pensé.
- Pues ahora mismo un poco muerto de aburrimiento
- A sí??? Pues yo estoy que mueeero de calooor blablabla.-
- Pues vamos a la playa!

Lo dije sin pensar. De hecho no me apetecía nada quedar con ella. Esto es lo que no me gustaba de mi. Que con las tías me pasaba igual que con el ajedrez.

Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla.

Pero lo que el ajedrez te enseña es que tú debes permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores. Y
yo jugaba a los bolos con las piezas.

Esta vez no tenía nada que perder.



- jajajaja Weno va!


Jaque. Decidimos quedar.

Le dije que aparcara en mi casa. Le di la dirección.

Esperaba que no hablara igual de mal que por el msn. No lo dije antes, pero no soporto a la gente que escribe mal en modo "sms" y utiliza miles de iconos.


Serían cerca de las cinco y media de la tarde. El sol estaba bajando, mas tranquilo, y por ende, el riesgo de cáncer había disminuido. A finales de agosto el clima era perfecto para salir a tomar algo por la tarde.

Cuando llegó en su mercedes monoplaza gris aparcó delante de mi pobre Getz y cuando bajó del coche fui consciente de algo que valga la redundancia, había pasado por alto.

La Marina que yo conocía ahora era una pelirroja espectacular. Con un buen físico que embutía en un top de tirantes verde y la minifalda vaquera más corta que había encontrado. Supuse que el bañador lo llevaba debajo a presión..



Parecía que se había operado la nariz y... no se, algo más.

Peeeero... medía un metro ochenta.

Vale, yo no me consideraba bajito con mi metro setenta y cinco. Ni siquiera guapo. Yo era de los "monos".

Llevaba un tiempo pensando como me gustaría que fuera mi novia y llegué a la conclusión de que hay un requisito fundamental, mucho más importante que la coma bien o sepa poner la lavadora:

No podía ir por la calle con una tía a la que me daba vergüenza coger de la mano.

Es una "regla no-escrita" que intentaba no saltarme a la torera para que no afectara a mi autoestima.

Nada de altas. Nada de tías que pesaran más que yo. Nada de tias con las que me diera vergüenza salir a la calle.

¿Exigente?

Bah. Hipocrítas de mierda.

¿Qué sentido tendría no ser exigente? Mirad a vuestro alrededor y pensad cuanta gente hay en el mundo.

Estamos rodeados de una masa informe de proporciones colosales.

Vivimos inmersos en un mar de gente que algún dios parece haber vomitado tras una noche de resaca.

Si no fuésemos un poco selectivos, la marea nos arrastraría a esa orilla pesitlente en la que las vidas se pudren.

Cuando una persona dice que le da igual que la critiquen puedes estar seguro que miente.

Somos animales sociales, va en nuestra naturaleza buscar el reconocimiento del grupo. Todo el mundo prefiere ser aplaudido a ser silbado.

La cuestión no es si la crítica te duele o no, sino si vas a dejarte influenciar por el rechazo.


Yo prefería pensar que la vida es demasiado corta como para estar bailando siempre con la más gorda.


Esto no quiere decir que sólo me fijo en el físico, no es así. Yo he besado a pibas que sus padres entregarían en adopción
por que simplemente me sentía cómodo o me interesaba a otro nivel mas intelectual.

No era el caso con Marina ya que de haber medido un palmo menos y no sentirme tan derrotado por la vida, podría haber invitado a entrar, tomar algo y luego, quien sabe.

Seamos sinceros, si una tía como esa queda con un tipo. No es para ir a tumbarse a la playa precisamente teniendo una cola de amantes esperando.

Al menos es lo que pensaba mi sucia mente... Caca.


Cerró la capota del monoplaza y vino a darme dos besos.

Escondía sus preciosos ojos verdes detrás de unas enormes gafas D&G (auténticas) que se puso en la cabeza.

Estaba muy mona.

A estas alturas podría estar casada con un rico empresario, un representante farmaceutico, o un viejo millonario vicioso en su lecho de muerte.


Nos dimos dos besos y caminamos el breve paseo de diez minutos hasta la orilla hablando del tiempo que hacía que no nos veíamos. Bueno, hablaba ella.

Que si "blablabla" esto, que si "blablabla" lo otro...

Marina hablaba mucho, muchísimo. Pero de cosas triviales. En el fondo tenía menos repertorio de los Europe.


Nos tumbamos en las toallas. Siguió hablando. Yo hacia como que escuchaba, asintiendo de vez en cuando con una sonrisa.

Pensaba como le habría ido el viaje a Libertad.

Habría tenido algún problema? Pensaría en mi? Era tan fácil decirle a alguien que le quieres y luego separte de él medio planeta? Porqué esta tia no se callaba??

- ¿Tonces me haces el favor?

Se quitó la poca ropa que llevaba dejando a relucir un piercing en el ombligo. Y un tatuaje de una mariposa negra volando por el lateral de su tripa.

Se tumbó boca abajo y se desabrochó el bikini.

- Es el de coco, estará por el fondo.

Salíendo del shock me encontré con esa escena.

- Vaaa que me quemo entera! jajaja Blablabla...

- Ah!... crema...- Dije con voz de subnormal.


Como ya dije en una ocasión los hombres no tenemos sangre suficiente para que nos funcione el cerebro y la polla al mismo tiempo.

Miré en el inmenso bolso, con más temor por caerme dentro y perderme en un universo paralelo que por lo que podría encontrar.

Unos tacones, la ropa que había traído, lapiz de ojos, barra de labios, un secador (¿?¿? yo también me hice la misma pregunta), dos carteras, el iphone, un libro de Jean Austen (Orgullo y prejuicio) prácticamente nuevo, llaves, cacao para los labios... Estaba a punto de desistir cuando por fin... Aquí está!

Saqué el tarro de crema y lo alcé victorioso. Por suerte nadie me vió.

Me puse encima. Calenté ligeramente la crema entre mis manos y empecé a extenderla. Mirando como el mar en calma borraba las huellas de los pocos turistas que aún quedaban paseando por la orilla y un corredor con un perro que le seguía.

Uno de esos San bernardos gigantes, como el tal Beetoben.

No me gustaban los perros y no imaginaba como alguien podía soportarlos. En especial a ese. Había visto la película.

El bicho de mierda era muy desordenado, baboso y que comía como lepra.


Al fondo un par de chavales intentaban sin mucho éxito subirse en sus tablas. Era normal. El cielo estaba totalmente despejado después de amanecer con bruma.

Las olas eran pequeñas.


- Hmmm que gusto.- Dijo Marina sacándome de mi trance.

Era raro que no hubiera hablado.

Había aprendido a defenderme con los masajes gracias a un par de amigas de la uni que estudiaban fisioterapia y practicaban en mi.

Aunque según ellas me gustaba que "me rompieran el cuello" la verdad es que que prefería un poco de fuerza a la hora de sentir el masaje. Era agradable.

Tuve que contenerme para limitar el masaje a la espalda y los hombros. Pero era tan tentador no descubrir partes nuevas de su cuerpo. Así que intenté pensar en otra cosa.

Mi coche.

¿Cuanto costaban unas ruedas? ¿Cómo me las arreglaría para ir a clase y luego al curro? ¿Por que no inventaban ya el teletransporte?

Sin darme cuenta empecé a bajar cada vez un poco mas por sus laterales...


- AAAHIIIIIII!!.- dijo, y se revolvió en el sitio.

Traté de disimular mi asombro cuando se giró y con media sonrisa pícara dijo:

- Que me haces cosquiiillas!!

- Si te sigues moviendo.- Tuve que improvisar alguna chorrada.-... si que te haré cosquillas hasta que no puedas más.- Dije infantil y amenazadoramente.

- Nooo por favoooor jajaja.- Dijo ella, aunque sonaba a un "Si por favor" opté por hacerme el sueco y seguir al tema.

Pensándolo mejor, me apetecía un masaje.

- Mar, te toca.

- Joo ¿Ya?

- Si lo haces bien, ya veremos luego.- Le comenté. Y le hice un guiño.

- Vale.- Dijo, y se dio totalmente la vuelta mostrando que no tenía nada que esconder.

- Jo-der ¿Son de verdad?.- Pensé en voz alta.

- Jejeje Pues no, pero... ¿A que no estan nada mal?.- Dijo cogiendose un pecho y mirándoselo.

- Te habrán costado una pasta.

- Nah... Las pagó mi exnovio. Blablabla....-Y las agitó como balones.

- ¿Qué es de tí, estás con alguien ahora?.- Dije, aunque en realidad pensé "pobre idiota, le ha pagado las tetas a otro"

- Tengo "amistades varias". Blablabla... Me va bien.Blablabla- Sonrió y dudé de si los labios también eran de plástico.

- Me alegro por ti. Se te ve muy bien.

- Aaaaah! Que mooono....- Soltó mientras se acercaba a pellizcarme la cara.- Túmbate.

Lo hice. Cerré los ojos.

Noté como se subía encima y posaba los glúteos, antaño casi inexistentes, ahora dos compactos cojines. Pienso que el culo es como la cara del alma del sexo.

Sólo hace falta trabajarlo para obtener buenos resultados
.

Extendió la fría crema con poco tacto, de veras era una sensación desagradable en contraste con el calor que había absorbido mi espalda.


Dios, era un imbécil. Acaban de dejarme. Mi ex me perseguía. Y estaba en la playa con un zorrón. La vida a veces guardaba algunas cartas que no entendía.

Por Zeus!! que mal lo hacía. Me clavaba sus uñarras, no seguía las líneas de los músculos, .

- Que tal voy?

- Bi..bien....- Dije aprentando los puños.

- jijiji Blablabla.- Siguió hablando.

Recuerdo este verano, cuando me entrenaba para las travesías a nado, que siempre acababa con la espalda "rota".

Un día paseaban una pareja de chinas vendiendo algo, cd's pirata o fantas, no presté atención.

Iban cada una por un lado. Jovencillas, de unos diecinueve o veinte. La bella y la bestia.

Cuando se acercó la menos guapa me ofreció una tabla con tarifas sobre... masajes!

Le dije que no, que otro día.

Cuando se alejó ya venía la otra. Casualmente me apetecía más.

Le di 15 euros por media hora. La gente de alrededor miraba extrañada. Como si fuera prostituta. Ignorantes.


A estas alturas Mar ya había terminado de torturarme, tumbada en mi toalla boca abajo, me miraba.

- Gracias.- Dije falsamente.

- De nada tonto! ¿Oye, nos vamos al agua?

- Pues la verdad es que estoy superagusto aquí

- Ya vees, es que se está to bien en la playica blablablablablablablabla

- ¿Sabes?... Ya me apetece más.


La cogí de una mano para levantarla y me sonó el movil.

Un mensaje de Alba, mi jefa encargada del Decatlón.
Odio a las encargadas. Les pagan 100 euros más al mes y se creen algo.

Había cambiado mi horario y en lugar del martes, haría un turno doble mañana en la tienda. A veces hacía cosas como esa. Yo siempre dudaba de la legalidad.

En el fondo estaba amargada por que los hombres la utilizaban y lo pagaba conmigo. Teníamos una oscura tensión sexual que se remontaba a la primera cena hacía 3 años.

Ella iba muy borracha, y yo simplemente sabía lo que no quería. Se puso agresiva y me dió un puñetazo.

Todos lo vieron, y tal vez por eso no me ha despedido aún. Trabajar con ella era como tener una diana tatuada en el culo en una sauna gay. Dangerous.

Cerré el cacharro de móvil, y alcancé a Mar por el camino.
La vida, de alguna forma, quería que sonriese a cualquier coste.

Incluso poniéndome a una chica así delante sin tener la más mínima perversión, que pasar una tarde acompañado.

Las olas eran una sinfonía constante. Sus tetas eran dos bombos que marcaban el ritmo de cada paso. Mis pupilas un partido de tenis.La vida creía que no era feliz. Pero yo tenía un don: era imbécil, y los imbéciles ya éramos felices.

Estaba intentando de dejar de serlo rápidamente. Por lo que pudiera suponer vivir engañado eternamente (más que de costumbre en esta sociedad). Yo era de los que preferían no vivir en Matrix y hacía tiempo que dejé de tomar la pastillita azul.

Pero, como decía Mark Twain, nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño. En ese momento era tan imbécil que no podía aceptar que no todo depende de uno mismo, y que algunas veces es necesario preguntar cosas como:

"Todo bien?"

"Te gusta como estamos ahora?"

"Eres feliz?"

Si los imbéciles entendieran lo dañino que son para la sociedad, ellos mismos se autoexiliarían y constituirían un mundo paralelo, el mundo de los imbéciles.

O, al menos, se colocarían un cartel que dijera: “Yo soy imbécil, aléjense de mi”

Por alguna razón Dios era conmigo un hijo puta inoportuno.

Pasamos la tarde bañándonos y terminando de absorber los últimos rayos de sol.

Ella habló todo el tiempo, yo rellenaba espacios con un "ahá" un "ya ves" o simplemente repitiendo lo último que había dicho en forma de pregunta.

Era fácil tenerla contenta.

Al volver a casa, se iba a subir al coche cuando le comenté que si quería podía ducharse antes en mi casa, que no había ningún problema. Pero en lugar de eso me dijo:

- ¿Qué haces esta noche

(continuará)


"A Dios le gusta observar, es un bromista: dota al hombre de instintos, nos da esta extraordinaria virtud, y ¿qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de nosotros, para ver como quebrantamos las reglas. Él dispone las reglas y el tablero y es un auténtico tramposo: “mira, pero no toques”; “toca, pero no pruebes”; “prueba, pero no saborees”. Y mientras nos lleva como marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? Se descojona, ¡se parte el culo de risa!"
(De la peli Pactar con el Diablo)

lunes, 26 de enero de 2009





En plenos exámenes decidimos dejarlo todo. Nos fugamos.

Éramos jóvenes y estábamos locos. No necesitábamos más.

Conducía mientras ella dormía con el asiento reclinado hacia atrás y el coche pasaba por pueblos de ciudades impronunciables.

Abrió los ojos y me miró. Se le escapó una sonrisa.

Que guapa era.


- On t'a déjà dit que tu as un jolie sourire?.- Le dije.

- ...Merci.- Dijo con su vocecilla tímida mirando rápidamente a otra parte.



Puse la radio. Mark Lanegan tocaba One Way Street. Podía sentir su voz atravesar mis huesos, mi alma.

Sin duda uno de los pocos músicos que podría eschuchar eternamente.



Era medio día cuando llegamos a una carretera inmensa. La vista se perdía a lo lejos fundiéndose con el horizonte.

Aún así al fondo podía distinguirse claramente un cartel que supuse de proporciones descomunales...

Pasaron días, semanas y meses. No mirábamos atrás. Y aquél cartel seguía con el mismo tamaño. El mismo mensaje.

"Futuro"


¿Inalcanzable? Tal vez...

No nos importaba a donde nos llevase. Sólo queríamos estar juntos.



P.D:

Elle fait partie de moi... Merci d'avoir enchanté ma vie.




lunes, 15 de diciembre de 2008

Minihistoria: Pero lo nuestro es pasar...

Algo de música para acompañar:






- Ya lo dejamos claro cuando empezamos, pero... ¿A que viene eso ahora?.

- No me encuentro a gusto.

- ¿A gusto?... Ah! vale. No estas a gusto... ¿Es eso? Muy bien...-Dijo, y empezó a moverse por la habitación de un lado para otro.

-
Sabes que esto no dudaría para siempre. No quiero que te cabrees.

- No, claro. ¿Por qué habría de hacerlo? Esto me parece cojonudo. Total, he cruzado veinte países para estar contigo y sólo he estado equivocada !!todos estos putos meses¡¡.- Dijo ella. Y en sus ojos apareció un destello totalmente distinto al de cualquier bala que hubiera disparado antes.

Era una mujer fuerte, pero ahora no debíamos estar juntos. Ella lo sabía. Siempre lo supo, sólo que no quería aceptarlo.

¿Pensamiento frío?.

Tal vez. No recuerdo cuando fue el momento que perdí aquella inocencia que todos solemos tener. Ahora era más como un arma.

Sólo servía para una cosa.


- Toma, vendrán a buscarme aquí.- Le dije.

- Sabes que odio esa puta mierda.- Dijo ella cuando fui a entregarle la pistola, y la apartó de un manotazo.

Me quedé mirándola como quien mira a alguien por última vez sabiendo que no volvería a oler su pelo cada mañana, ni sentir su cuerpo bajo las sábanas cada noche. Algo hizo amago de encajarse en mi garganta.

Nos quedamos unos segundos en silencio. Desde la calle llegaba el rumor de los coches pasar.

Tragué saliva. Me agaché a su altura y mirándola fijamente a los ojos, le escurrí las lágrimas de las mejillas. El rimel se le había corrido un poco. Aún así siempre estaba preciosa.

- No volveremos a vernos... verdad?.- Me preguntó con los ojos vidriosos.

No dije nada. Acerqué su cara a la mía, y nos besamos muy lentamente.

Un helicóptero sonaba en la distancia.


- Es tarde.- Dije. Me puse la chaqueta, cogí la mochila y abrí la puerta. Abajo estaba un taxi esperando.

- Te quiero.- Me dijo cuando salía.

Pare medio segundo, y cerré la puerta tras de mi.


Si fuera un tipo normal hubiera sentido lástima.


Cuatro meses huyendo ya eran suficientes. Siempre había tenido claro dos cosas.

La primera era que no puedes confiar en nadie. Ni en ti mismo.

La gente era mala. Imagina cuanto si ya la cuarta persona mató al hermano.

La segunda, que más vale morir de un tiro que vivir de mala manera. Lo malo era el miedo a esperar que llegase ese momento.

Y lo único que había conseguido hasta ahora era una copia de la vida que nunca tuve.


Le había dejado otra pistola en las manos a Sophie mientras la besaba. No dijo nada.

Entre al taxi. Y de la mochila saqué mi viejo cuaderno. En la última página estaba la dirección donde me dirigía.

En el borde un verso escrito hacía noches mientras ella dormía:

Y encuentro mas pesar en mis andares, que en cien tumbas sobre mi...

Todo acaba de comenzar...


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Cojines y amor, mala combinación:



Como cada tarde. Espero un rato más... pero llegaste antes que yo.


Al día siguiente soy puntual, pero solo puedo ver tu pelo castaño cruzando la puerta. Y un suspiro se me escapa sin darme cuenta, al verte desaparecer. Fuiste más rápida.


Hoy está lloviendo, te quedarás en casa y probablemente pondrás una peli de esas moñas mientras abrazas a tu principe azul con forma de cojín. El único que hasta ahora no te ha roto el corazón.

Que se tragó a tu lado todas las pelis del mundo. También todos tus mocos cuando llorabas, y con el que imaginaste todo... Todo lo que yo quise siempre vivir contigo.


Puto cogín.


Hoy llegué un poco más tarde. La policía estaba en tu puerta.

Cientos de plumas llegaban desdes el interior de la casa, hasta la entrada.

Me contaron que algún pirado lo habia reventado a cuchilladas, pero que todo lo demás estaba en su sitio.


Al irse la policia no pude evitar sonreír. Toqué tu timbre y...


- Debe haber sido duro...

- No se me ocurren motivos para hacer algo así.

- Imagino como debes sentirte... Si quieres... puedo pasarme más tarde para hacerte compañía un rato.

- ¿No te importaría, de verdad?.- Dijo ella con una sonrisa.


Pasamos la noche hablando en aquel sofá...

Mas tarde puso una peli y nos fuimos quedando dormidos.

A la mañana siguiente un cuerpo sin vida yacía en aquel sofá.

Una llamada anónima informaba de que lo hizo por amor. Y al cabo de unas horas tres coches patrulla llegaron al lugar de los echos.

Si, las huellas coincidian. Era el mismo cuchillo.

Una persona entraba esposada al asiento trasero del coche de los nacionales. Llevaba la cara escondida por sus manos rojas aún.

Manos de mujer.




Toma parra.

Si no os gusta lo comprenderé, llevo tiempo sin afilar el cerebro. Dadme un par de relatos más para sorprendeos/As jajaja.



.

viernes, 25 de julio de 2008

De princesas sin corona - Te vas pensando en volver... (cap. 5)

Bueno, ha tardado por motivos veraniegos, pero al fin os he podido terminar otro capítulo que muchos me habían pedido (no hacía falta lanzar piedras a mi casa con notas atadas, put@s psikópatas! )

P.D: Marta, me debes una birra ¬¬' me tienes aquí explotado como una persona de color en los campos de algodón
de principios del SS XVII

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4






Seis de la tarde del sábado. Me duele el cerebro y con mi lengua de trapo se podrían pegar dos ladrillos fácilmente.

Las chicharras sonaban estridentemente en la calle a pleno rendimiento.

¿Por qué nunca nos acordamos de lo mal que se pasa al día siguiente de una buena noche?

Tal vez por eso lo sean, si no sería como salir sabiendo que al día siguiente tienes examen. Una putada.


Hace calor. Decido meterme en la ducha para quitarme la mierda del día anterior.

Pongo la minicadena de mi cuarto a saco para oírla desde allí. (Sonaba esto.)

Al no tener incineradora, echo la ropa a un cubo que tengo en el aseo destinado a tal fin, donde se mezclará con anteriores calcetines que parecen recién sacados de una guerra biológica

(Algunos, incluso conservan el calor).

Los de Hugo Boss deberían estudiar por que un calcetín puede durar semanas oliendo mal, y en cambio su colonia solo un día. Ahí está la clave.


Se abre el grifo y noto caer
el agua en mi cabeza. Cierro los ojos.

Siento como se filtra cada gota por el pelo,resbalándose
por la cara como una caricia, por cada párpado hasta besar mis labios, y suicidarse en la barbilla.
Dulce muerte.

Sentirla bajar por mi espalda dibujándola perfectamente hace que despierte cara poro de mi piel. Puedo oírla respirar.

Los grandes pintores no se inspiraban en musas. Lo hacían en el agua. (Como Bruce Lee. Que te pintaba una ostia en la cara si le tocabas mucho los nacasones)


La primera ducha. Acaba de empezar el día.

Me parece oír el timbre. Cierro el grifo.

Vuelven a tocar y miro por la ventana del aseo que da a la calle, pero sólo puedo ver un contorno borroso de lo que parecía una mujer.

"Valla por Ala", pensé.

¿La muy hija de puta había tenido en serio los cojones de venir a verme después de lo del coche? No sabía si llamar a la Policía, a los Geos o lanzarle el gato a la cara.

Sería gracioso verla agonizar entre estornudos y arañazos.

Que le jodan. Yo no era así. Y el gato no merecía ensuciarse con mierda.

Volvieron a tocar al timbre esta vez un poco más de tiempo. Respiré. Me até la toalla a la cintura y bajé a ver que coño le picaba ahora. No pensaba dejarla entrar.

Descolgué el telefonillo y le dije:

- Lo siento, no compramos biblias.- Colgué.

Volvió a tocar.

- Mire
ya le he dicho que en esta casa somos todos impíos, valla usted a la de enfrente si quiere, creo que allí necesitan salvar su alma. Sobre todo la del crío cabrón de catorce años que está como poseído por las tardes con la puta música.

- Pues estarás de suerte, supongo... - Conocía su voz. La había oído pronunciar mi nombre más de una noche y de una mañana, en la cama que hacía un rato acababa de abandonar.
- Si estás muy ocupado podemos hablar otro día o...

- No digas tonterías, se que si no hablamos ahora puede perfectamente pasar una vida hasta que volvamos a vernos.

- ... ¿Y quieres eso?


No contesté. Pulsé el botón de la escalera de la entrada y dejé abierta la de casa.

Al menos en casa me sentía más seguro, controlando el medio. Mis pasos no serían torpes porque sabía exactamente dónde dirigirme y qué hacer en cada momento.

La escuché entrar mientras iba hacía la cocina.


- Estoy haciendo un te.- Comente desde allí.- Puedes sentarte si quieres.


Al volver la encontré mirando unas fotos.

Libertad vestía un top y una minifalda ajustada negra, que le llegaba dos palmos por encima del muslo y realzaba sus piernas cual rascacielos.

Ayudaban unos tacones, negros también, de cuatro dedos de alto, que se abrazaban a sus tobillos como enredaderas.

A veces hago escalada, pero creo que no me atrevería a subir ahí. (8c+)

Nos sentamos cada uno en un sofá.


- ¿Que vas a una boda?.- Pregunté irónicamente.

- Que sepas que estoy muy decepcionada contigo.- Dijo Libertad tajante.


Bingo! se ve que era el día de recibir puñaladas de las tías con las que había estado. ¿Por que no enviarían antes una carta de aviso?


- Ya. ¿Y se puede saber porque?.- Pregunté.

- Lo sabes.

- Bueno, yo esperaba algo por tu parte desde aquella vez.

- Al menos podías haber continuado hablándome y dejando tu herido orgullo de macho a un lado. Creí que éramos amigos... no pienso que lo nuestro solo fuera sexo...


Danger! Pregunta con trampa nivel Pro. Esto era como desarmar una bomba tipo 'cable rojo - cable negro'. Un fallo y "Puuum! Se convirtieron en Chocapic".


- ...No contaba con que... olvidarte fuera tan difícil.- Dije, y sonreí por dentro pensando 'Uff, me libre'

- Es que te empeñaste en complicarlo...

No me apetecía discutir.

- Al grano, ¿Que es lo que quieres?

- ¿Tienes prisa?.- Me preguntó con tono desafiante.

- Si
.- Mentí haciéndome el desinteresado.


Me llevé el te a la boca mirando a la nada.

Cruzada de piernas y brazos, Lib arqueó una ceja para responder con alguna bordería, pero se le bajaron los humos y soltó un suspiro.

El suspiro de 'No me tiene que importar una mierda porque no estamos juntos'.


- Si te molesto o estoy brusca dímelo por favor.- Dijo más calmada.- Es que últimamente ando un poco estresada y uff... salto a la mínima.

Ahora resultará que también tenemos la culpa de que tengan la regla. Me di cuenta que habían dos maletas en la puerta. No eran mías.

- Valla, ¿y eso?.- Pregunté por si acaso.

- Pues justo de esto quería hablar contigo, señor 'Desaparecido'.- Dijo con tono burlón.


Ese comentario me habría tocado las weas de no ser porque me acababa de levantar, y aún no era persona.
Si al final resultó que lo dejamos por un malentendido y sólo tenía que haberle pedido un "perdón" para que cayese a mis pies... gritaría de rodillas con los brazos extendidos sin poder contenerme.

Aunque puede que me tomase por un chalado, alguien que en sus ratos libres coleccionaba uñas, o se las comía.

La miré a los ojos sin comprender.
Hubo un silencio. Mantuvimos la mirada unos segundos... Sonrió y se echó a reír.

Recordé la primera vez que le vi hacerlo.


- Tampoco hace falta que estés tan serio, sólo quería hablar y ver que tal te iba, ya que tu no me cuentas nada y por lo empanadillo que te veo.- Dijo mirando a mi toalla.- ...te acabas de levantar.


Le dije que esperara un momento mientras me ponía unos pantalones. Al bajar ella había puesto música.

http://frankybruster.blogspot.com/


"A mis cuarenta y diez", de Sabina. La primera canción de una remezcla que había hecho con su discografía (auténtica...¬¬')

Libertad me contó que le había salido una mejora de empleo en Alemania, y cansada de tratar con la misma gente casi seis años, la aceptó.

Hasta hace poco había pasado el verano allí estudiando alemán para trabajar en su nueva empresa. Ahora volvía para irse de nuevo.

Al parecer esta decisión llevaba mas de un año calculándola.


- ¿¿Y por eso no quisiste venirte a vivir conmigo??

- Se realista por favor, sabes que esto habría acabado en el momento que yo saliese por la frontera. De una forma u otra lo habría acabado haciendo.

- ... Puede que tengas razón, pero si lo que querías era
no acabar enamorándote ¿Por que estuvimos casi medio año viéndonos?

- Por que me gustabas, pero no quería hacerte daño.

- Ya...claro.

- ¡Ni sabes la de veces que estuve a punto de llamarte estos últimos meses!... a veces me sentía tan sola que... bueno, da igual... si quería un cambio en mi vida era lo mejor que podía hacer.

- ¿El que? ¿Anteponer tu trabajo a tu vida personal?

- Creo que no es justo. Tu llegaste después, y no sabías por lo que estaba pasando.

- Tampoco es que me contarás nada, así que tenlo en cuenta la próxima vez a la hora de romperle el corazón a alguien.

- No ha pasado mucho tiempo y... es como si te acabara de conocer.

- Algunas cosas nunca cambian.- Contesté mirándola fijamente.


Se terminó de beber el té, miró a otra parte mientras se comía las uñas de la mano derecha... luego de la izquierda... de repente comenzó a llorar.


- Oye, oye.- dije con un tono suave sentándome junto a ella y cogiendole las manos.


Me abrazó y siguió con la plorera. Creo que aprovechó para morderse las uñas detrás de mi cabeza.

Mi hombro parecía el cojín de la silla del gato por la parte de su boca, después de catorce horas durmiendo.

Terminó de respirar entrecortadamente y retomó el ritmo

Al fin pareció que se le había pasado un poco.


- Me he equivocado en todo...- Dijo.

- No es cierto, simplemente has elegido un camino en tu vida diferente al que llevabas ("a unos 3000 kilómetros, metro arriba metro abajo" decidí omitir)

- ¿Me querías, verdad?

- Nunca dejé de hacerlo, pero me dejaste bien claro cuales eran tus preferencias...

- Lo siento si te hice...

- Nada. No tienes que sentir nada porque ahora ya está todo hecho.- Le decía sin dejar de soltarle las manos para que no llegará al hueso.-Lib, empiezas una nueva vida, en un país nuevo. Nuevas costumbres, nuevo idioma e incluso al respirar, notarás que no es el mismo aire que respiras cada día al levantarte... Si vas a empezar otro camino no deberías llevarte contigo nada que te enganche al pasado.

- Creo que no soy tan valiente como piensas.

- No lo pienso. Se que lo eres. Además recuerda que somos amigos.- Dije, y le di un dulce beso en su húmeda mejilla.

Estábamos muy cerca.

- Creo que lo nuestro... ha sido más que una simple amistad.

Acercó sus labios hasta los míos para fundirlos en un suave roce muy emotivo.

El último beso.

Tan dulce como cruel, tan intenso que siempre te parece poco.

Tan profundo que prefieres que no halla un segundo en que vuestras bocas puedan siquiera tomar oxígeno, para recordar siempre ese maravilloso y a la vez amargo momento. El adiós.



Lo malo de los besos, es que crean adicción. Y esa fiera que había estado hivernando los últimos meses empezó a rugir, más, tuve que aplacarla en contra de mi voluntad.

Nos levantamos y me ayudó a recoger.

Pensaba llevarla en coche, luego recordé donde estaba aún y me apunté mentalmente llamar a la grúa,por lo que tuve que pedir un taxi que la llevaría al aeropuerto.

Mientras venía esperamos sentados en el portal. Como otras veces.

Para romper un poco el hielo empecé a hablar con ella de cosas vacuas.
Para mi ella nunca podría ser una amiga.
Era mucho, mucho más. Y yo un pringao que se quedaba solo.

-Así que te vas? Ehhh?.- Dije en tono sacástico.

- Si

- Mal... Me dejas aquí... al acecho de todas esas que cada día me tocan a la puerta para pedirme que les de la mitad de lo que te daba a ti...

- ¿Que? Dinero no será, así que no se me ocurre que cosa.- Dijo mientras volvía a asomar una sonrisa. A veces pensaba que esta hija de puta nació de pie por que tenía respuestas para todo.

- ¿Que llevas en las maletas?

- Puff mucha ropa que me había dejado aquí, zapatos, algunos libros... ropa interior.- Me dijo guiñándome un ojo.

Aunque no le di mucha importancia. La gran lección que la vida me ha enseñado es que todas las mujeres tenéis al menos un par de bragas que son la cosa menos lujuriosa del mundo.

El taxi llegó. Le ayudé a meter el equipaje en el maletero y en el momento de la despedida me asomó la duda. Creo que fue mutuo.

¿Beso o no?

En estos casos si la besas puede que la cagues y se llevé un mal "segundo último beso" que recordará siempre.

Si no la besas... te quedarás con las ganas siempre de no haberlo hecho.

Aparte de todo esto me estaban dando unas ganas terribles de hundirme y empezar a llorar sin saber porqué.

- Txs!... - Dije.

- ¿Qué pasa?

- Que ahora no se si escupirte en un ojo o llenarte de besos.

- ¿Por qué?

- Por dejarme aquí y porque eres genial.

- El amor, me escribiste una vez, que traspasaba fronteras.

- Ya... pero no hace lo mismo el sexo.- Dije de coña.

- Que imbécil jajaja. Intentaré venir cada mes.

- Pues habrá que aprovecharlo.- Dije y sonreí, aún sabiendo que no iba a volver a verla más, no podía dejar que la última imagen que se llevase de mi, fuera una lágrima cayendo por mi cara.


En lugar de un beso nos dimos un abrazo. Intenté no romperle una costilla de la emoción.

Soy capaz de relajarme en los momentos mas tensos pero me derrumba un soplido de soledad. Hay cosas que no he aprendido a controlar.

La vi meterse en un taxi y nos despedimos. Al alejarse sentí un vacío. Era en el pecho. Como si estuviera hueco de repente.




Se llevaba mi corazón en ese taxi, o más bien, me lo robaba a mano armada sin poder hacer nada.

No era culpa de nadie. Cada uno tiene unas metas en la vida. Estamos todos atrapados en un destino en que nadie encuentra jamás al otro.

Cerré tras de mi y me apoyé de espaldas en
la puerta.

Eché un vistazo al salón... nada. Ni un puto ruido. El gato dormía es una silla con la cabeza colgando.

Me agaché hasta sentarme en el suelo con los brazos envolviendo a las rodillas, imaginando que no eran rodillas. Que era ella.

Imaginando que no había dejado marchar a la persona con la que más había conectado en mi vida.

Imaginando que ella en realidad estaba enamorada de mi y volvería en ese momento... despertar abrazado a ella cada mañana...

Imaginando que no eran lágrimas si no sonrisas, miles de sonrisas saladas bajando por mis mejillas que en el suelo iban formando un pequeño charco de felicidad.


Eran las ocho y media de la noche del sábado. Demasiadas emociones en tan poco tiempo.

Me puse las deportivas y salí a correr para despejarme. Por el camino de vuelta me encontré esta curiosa pintada:



A la mierda, la vida era demasiado larga como pararse aquí.

Al llegar, le puse de comer al animal que por fin había despertado y ya exigía su ración. Lo miré comer un rato mientras me rascaba la marca que
me había dejado el calcetín.

¿Por qué, si rascarse la marca del calcetín da tanto gusto, no lo prohíbe el Estado, la iglesia no lo condena o los médicos no lo recomiendan?


Después de una ducha acabé dormido en el sofá con la tele puesta y el gato aplastándome el pecho.

Esa noche tuve sueños agobiantes de que me ahogaba con una ola haciendo surf o me enrollaba con la cuerda de escalada por el cuello... puto gato.

No. Puto amor.


Desperté a las 5 de la madrugada.

Tiré al gato de mi pecho y me quedé mirando la caja tonta. El menda se acostó en el otro sofá.

En la tele salía la repetición de un programa del corazón donde a los asistentes les pagaban por contar sus intimidades más infectas. Malditos vagos ¬¬'

Cambié de canal, pero era inútil.




Cuando no salia una curandera tocacojones lo hacía una "presentadora" sin el graduado escolar, anunciando un Gran Premio por enviar un sms por completar un crucigrama en plan: 'm_nzana', 'au_obús'...etc

No podía faltar el crecepoyas de teletienda.

Mezclar el insomnio con la teletienda es malo para la salud (mental), al menos la mía...

No, no puedo decir que sea un insomne, duermo bien, profundo y una cantidad razonable de horas al día.

No tengo ninguna enfermedad, ningún desarreglo vitamínico ni hormonal, ningún síntoma extraño (en fin, creo)

No es una actitud que me haya encontrado, yo la he buscado: Soy un puto noctambulo nato, que le vamos a hacer
.

Al trauma de levantarse a las siete todos los días para ir a clase, algo que hoy por hoy soy incapaz de concebir ni imaginar, se reveló un día de alerta por lluvia intensa.

El placer de despertarse (mas bien, ser despertado) y darse cuenta de la posibilidad de continuar indefinidamente en la cama.

Despertar para saber que se puede seguir durmiendo. Una autentica droga. A la que me he vuelto adicto.

Una de los mayores placeres que se conocen, los otros también los conocéis bien. (comer, cagar y por supuesto, follar; ¿lo duda alguien?)



Desayuné bien a base muesly y zumo
natural de naranja , los días que no tenía prisa me volvía más sano. Hasta cocinaba y todo.

Ya estaba harto de que todo lo que nos vendiesen tuviera azúcar. A los treinta todos los críos ciegos.

(Algunos a los catorce, pero por otros motivos ¬¬' )


Como era domingo y mi mente no estaba para estudiar, me dediqué a limpiar la casa.

Abrí el armario de la limpieza:

"Gel con lejía Don limpio".

Nunca entendí por que salía un menda con unos bíceps como melones.

A este fulano se le debieron poner así los brazos a base de frotar y frotar. ¿Por qué debería yo usar un producto limpiador que me exija gran ejercicio físico?

Señores publicitarios. Mi propuesta: 'Don Vago'
.


A las ocho de la mañana terminé. El gato despertó y exigió su comida, como de costumbre. No le hice caso. No quería un gato obeso.

Pillé la tabla y me bajé a la playa. Las mejores olas están siempre a la madrugada y al atardecer.




Hacía algo de brisa por lo que pude coger algunas, que en la costa alicantina, ya era mucho pedir.

Me gustaba esa sensación. El milagro del amanecer.

Si el mundo acabase mañana me gustaría pasarlo haciendo surf con mi chica y bebiendo champán de su ombligo al anochecer.

A lo lejos sonaban las campanadas de una iglesia.

Mire a mi alrededor. La arena, el mar, el horizonte. No había indeseables a la vista. Estaban en la iglesia perdiéndose todos los milagros.


Al volver a casa no me dio tiempo a cambiarme cuando sonó el timbre. Serían las doce:

- ¿Si?.- Pregunté emocionado. Esperando oír un 'me quedo' o un 'te quiero' o algo así...

- Soy yo, abre.- Dijo una voz estridente.

En lugar de abrir la puerta de las escalera de abajo, salí yo.

"Manda cojones" pensé. En la calle esperaba Princesa y su perrito faldero inflado a esteroídicos. O eso o se ponía las camisas rosas de su hermana pequeña.

- Hola, este es Christian un... amigo

- Ajám.- Dije indiferentemente.

Al cabo de un rato... sin hablar ninguno de los dos.

- Bueno ¿me vas a dejar subir o que?.- Dijo Princesa.

- No tengo intención.- Dije, y el perrito tuvo intención de ladrar pero a una mirada de princesa puso el rabo entre las piernas. Valga la redundancia.

- No esperaba que lo hicieras.- Contestó.- Escuchame, aquí tengo unos papeles del seguro donde me hacen responsable de lo de tus ruedas.

- Valla, que detalle.- Mentí.

- Peeero...

Siempre hay un "pero".

- ...tienes que responsabilizarte del trauma psicológico que me has causado y por el cual me darán la baja.

- ... ¿¿¿Whats???

- Mira, es un chanchullo que me ha facilitado un amigo psiquiatra de mi padre, tu dices que cuando estábamos juntos tenías ciertos vicios y yo a cambio me hago responsable de tus ruedas.


A través del enrejado la tipa me acercó un boli y una carpeta que sacó de su bolso previamente. En la carpeta había un taquito de folios grapados cuyo texto dejóme sendos esguinces en los párpados.

- ¡¿¿Que soy alcohólico crónico y tengo tendencia a volverme irascible??! ¡¿Esto que cojones es?! !!¿Extorsión?!!

Definitivamente se le había ido la pinza. Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a ti.

Esto es, amig@s: No hay acción sin su consecuencia.


- Es que, necesito unas 'vacaciones'.- Dijo alégremente.

- Claro, y que las mías estén a la sombra durante una temporadita, ¿no?

- No, sólo tienes que decir que es un problema que no puedes controlar. En el contrato no pone nada de maltratos físicos.

- Hombre, solo faltaría. En serio ¿no piensas que has ido demasiado lejos?

- Creo que eres tu el que tiene la opción de irse lejos en el momento que vuelvas a tener ruedas.

- No me fío. Paso.- Dije mientras le devolvía el manifiesto y volvía a casa.

- !!Nene!! Que firmes eso ya!.- Dijo la otra con rabia dándole una patada a la puerta de rejas.

El "perro" hizo amago de ladrar, pero con otra mirada de princesa se volvió a achantar y retrocedió un par de pasos.

En ese momento bajé, abrí la valla y me puse frente a la cara de la loca acosadora.

- ¿Qué?.- Dijo con tono de chula.

- ¿No sabes perder, no?.- Dije.- Dame eso.

Cogí los papeles y los rompí lentamente en pedacitos delante de ella, sin dejar de mirarla. Creo que le iba a dar un ataque de histeria por lo roja que se puso.


(Contínuará)




Cada vez que entras en mi blog, una niña recibe un balonazo...

niña ostion Que penica madre!!
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