viernes, 6 de junio de 2008

De princesas sin corona. Cap. 3.- Mi ego y yo.

Capítulo 1
Capítulo 2

Aviso: He colgado dos canciones. La primera esta en autoplay. El que quiera que las escuche.







Desde que Princesa y yo lo dejamos,las cosas mas que mejorar, parecía que se habían aliado en joderme.

Me explico.

Con Libertad tuve un mal royo hacía casi dos meses.

Culpa mía. Me enamoré.

Eso y un ego del tamaño de Tabarca, me impedía llamarla para disculparme por comportarme como un niñato.


Estábamos en su cama después de hacerlo, y en lugar de dormir, se me ocurrió cagarla preguntar qué esperaba de esto.

Los hombres nos tenemos suficiente sangre para que nos funcione al mismo tiempo el cerebro y la polla.

Pasó algo así:


- ¿Esto?.- Me contestó.- ¿Qué "esto"?

- Esto, lo nuestro .- Le dije.

Puso cara de 'Eing?'.

- He pensado.- Dije.- que después de estos 5 meses, si tu querías, podríamos plantearnos otro tipo de relación...

- ¿Y?...

- ...Y se me ocurrió que empezar a vivir juntos podría ser un buen paso.

Para mi era normal, llevaba casi 3 años viviendo con alguien. Ahora me sentía un poco solo.

- Creo que no es necesario.

- (Zas!) Si no te parece bien, o voy demasiado rápido puedes decírmelo ¿Vale? ... .-Le pregunté con una sonrisa algo fingida.

- No es eso... Es que... No se... Tengo otros planes con mi vida.

Me miró como pidiendo aprobación para decir algo que podría llegar a doler.

- Bueno, dispara.- Le dije.

- Mira. He estado pensándolo y no creo que lo nuestro valla a tener futuro... .- Dijo ella.

- Valla... pensaba que teníamos algo.- Dije yo.

Empecé a comprender por que no había dejado
aún un cepillo suyo en el baño, pese a la cantidad de veces que durmió bajo mi techo. (Y las mismas que al día siguiente utilizó el mío ¬¬ )

- A ver, ante todo, somos amigos. ¿No?.- Preguntó. Parecía una de esas preguntas con trampa. Algo que sólo sabían hacer las mujeres.

- Claro.- Respondí no muy convencido. ¿¿Trataría así de bien a todos sus amigos??

A-mi-gos... Puaj. Hubiera preferido oír que era lesbiana y yo sólo un experimento.
O que me hubieran metido un tiro.

- Y como esto ha sido muy repentino, ya que has dejado una relación recientemente, lo mismo no sabes lo que quieres o sientes realmente.-Dijo ella.

- ¿Qué significa eso exactamente?.- Pregunté.

- Pues que ahora cada uno es libre de hacer lo que quiera y me gustaría que siguiese así. No quiero arriesgarme a que esto fracase por no estar seguro y quedar hecha una mierda... La vida es tan corta.

- Osea que te has asustado. Realmente te da igual lo que sienta por ti. Prefieres pensar que si algo falla es culpa mía por haber estado con alguien antes.

- A ver, no te embales.- Dijo, y se acercó un poco más.- Siento algo por ti, si no no estaría aquí todo este tiempo. Pero no quiero complicar las cosas hasta estar segura. De momento, seguiremos siendo amigos.

- Ya, entiendo.- Mentí.

- Lo siento si te he confundido.- Dijo.- No te preocupes y disfrutemos del momento.


Hizo amago de darme un beso. Me aparté confuso.
Sentado en la cama miré nuestras ropas tiradas por el suelo.

Abrazadas. Como dedos enamorados que se entrelazan al pasear.
Como dos lenguas de fuego que se unen formado una sola llama.

No podía creer que no significase nada.


- ¿Entonces, todo este tiempo para ti ha sido sólo 'confusión'? Vale. Es eso, somos amigos y aquí no ha pasado nada.... ¿Como puedes tenerlo tan claro? - Le pregunté.

- No se lo que tengo claro aún, pero esto es lo que deseo ahora mismo.


Me levanté y comencé a vestirme.

No podía ni mirarla, me sentía avergonzado. Imbécil.


- Lo siento.- Dijo ella.- Pero no hace falta que te comas la cabeza. Piensa que así nadie se hará daño si pasase algo...

- ¡¿Algo como qué?!... Pero a ver ¿De que sirve soñar... Si al final los sueños, sueños son? .- Dije, y me marché de su casa.


No volvió a llamar. No esperé que lo hiciera.

¿Cuánto ha de envejecer un corazón para no enamorarse? Quizá ni cien mil años sean suficientes...



Dos meses después. Viernes. Me encontraba tirado en el sofá.

El gato dormía en el sillón de al lado.

Pensaba en la forma de volver a reproducirme, pues no tenía claro cual era la ultima vez que 'cené caliente' y me empezaba a notar hambriento.

"¿Y que hay de los sentimientos que sentías?", diría alguna.

Bien... dos meses.

La naturaleza sexual de un hombre no está preparada para aguantar tanto sin que, como mínimo, te saliera un tumor.

Y a no ser que fueras Ghandi, Boris, o un eunuco, había necesidades que sólo una mujer podía llevar a cabo.

Claro que seguía jodidamente enamorado de Lib pero una cosa no quitaba las ganas de hacer otra.

Ya me lo decía mi abuela 'Ríndete a la primera. No luches, no sirve para nada'.

Lo habíamos dejado físicamente, ahora hacía falta dejarlo emocionalmente.


Mientras tanto las mañanas la pasaba estudiando o explotado en algún curro basura. Las tardes podían ser iguales pero al revés.

Así que cuando tenía tiempo para descansar mataba las horas con teleseries. Como una maruja.

Triste.

La reserva de comida empezaba a escasear hacia un par de días. No había nada para picar.

Empecé a mirar los apios con otros ojos...

"- Nunca!.- Me decía.- Hay un límite que un hombre nunca debe sobrepasar"

"- Si no va en bolsa no es alimento. Es lo que nos diferencia de los anim..." (Demasiado tarde ¬¬')

Creo que la vida del soltero está muy mitificada.

¿Quién dijo que no se comía sano?

En la tele echaban
nueva temporada de Prisión Break. Me sentía como el protagonista, Michael Scoffield.

Sin planos hábilmente tatuados en la espalda. Sin contactos en el interior. Sin un plan perfectamente calculado... Sin chetos.

Pero Michael Scoffield era pro. No llevaba ni 24h en SONA, y ya tenía pensadas 2 rutas de escape. El puto amo.

Dale a play ^^

Me inspiró.


Yo también podía escapar de esta cárcel sin rejas. La Rutina.

(Y de una pelusa verde que me estaba empezando a salir por todo el cuerpo, y echaba raíces en el sofá... Liquen??!... Bueno, luego me ocuparía de eso.)

Así que decidí darle un nuevo giro al asunto (por segunda vez, y las que hiciera falta) y empezar ha aceptar que estaba soltero, no muerto.


Dejé apartada la idea de estar con alguien para sentirme vivo.La escondí en un cajón y tiré la llave.

Con el "amor" intenté hacer lo mismo, pero es como las hemorroides, hasta que desaparecen se sufre en silencio.

Pegué un salto y me puse de pie. El gato se erizó y corrió a esconderse.


- Pongo a Dios por por testigo.- Dije con el apio a modo de micro (Todo muy friki).- que nunca volveré a pasar hambre!... de ningún tipo!.



Y como no había cielo miré el horizonte de un cutre-cuadro en el que dos barquitos de vela navegaban por el mar.

Le di el ultimo bocado al apio y llamé a un colega de juergas.
Soltero experto.

No creí que me ayudase mucho a encontrar la mujer de mi vida, pero al menos era un contacto con el mundo que había empezado a olvidar.



Me arreglé algo y quedamos para salir.


Una vez allí...


- Hombre Miguelillo! ¿Qué es de tu vida chaval?.- Dije.

- Nah tio, en la carrera, como siempre. Relax.- Dijo, y soltó una risita tipo 'Jio Jio'.


Miguel cursaba octavo de informática. Una carrera de 5 años. Todo un reto para una mente que pasaba la mitad del día viendo manga. Y la otra mitad...bueno, sus granos lo delataban.

Era un tío de lo más corriente.

Nos conocimos en el instituto. En informática, como no.

Alto, moreno de pelo negro, ojos castaños, y con una pelusa bajo la barbilla que llevaba largos años intentando parecer una barba en condiciones.

A veces la teñía con el rimel de su hermana, que era como él pero en tía.

Hacía mucho tiempo que no lo veía, pero, pese a la perilla que supuse teñida de nuevo, se le notaba más maduro.

Incluso su modo de vestir era distinto. Ya no iba en chándal.

Ahora vestía una elegante camisa blanca, abierta por el cuello, mostrando su barbilampiño pecho.

Pantalones vaqueros, cinturón "G&D" (No me he equivocado, era de los chinos) y unas Nike que probablemente tenían los mismos años que nuestra amistad.

- Bueno, vamos a quemar la noche.- dijo Miguelillo muy convencido.

- Empecemos quemando una birra, estoy sediento.

- Vale, sígueme, conozco un garito que siempre está lleno de churris.

¿¿¿Churris??? Esa palabra me dejó tocado unos segundos... luego reaccioné.

Debió de usarse hacía mil años, exactamente el tiempo que cumplirían sus zapatillas en un par de días.

Aún le ataban al pasado. Supuse. De ahí la expresión.

Llegamos al primer pafeto. Ponían 'reggaetton' (o como coño se escriba).

Cuando salía con gente de clase me decían '¿Por que no te gusta? Si es música normal, no como esa juvi que escuchas'...

Yo, que se me había llegado a partir el alma al llorar oyendo a Mozart, tenía que soportar comentarios así solo por tener gustos diferentes. Triste.

Pero a veces uno tenía que sacrificarse.
Total, podíamos echar unas risas, o morir en el intento.

Até mi ego a la farola mas cercana y entré.



Era el día de la Fiesta del semáforo. Nos pusieron unas pegatinas verdes en la entrada. Como una diana para acelerar relaciones esporádicas.

Me escondí la mía debajo del cuello de la camisa.

Así no me sentía fuera del rebaño, y a la vez tampoco imbécil del todo por usar una pegatina como escusa para ligar.

Eché un vistazo. Recordé una frase.

Los amantes no son dos, si no la suma de todos sus fantasmas del pasado, la suma de todos sus miedos, todos sus fracasos puestos en fila como un desfile de fantasmas del desamor.1


...Y aquello estaba lleno de fantasmas.

- Joder cuanta 'Jenny'.- pensé en voz alta.- A que sitios mas raros me traes a piyar Miguelillo.

Y haciendo honor a un verso de J.Drexler 'Los músicos no bailamos'. Pagué mi birra y me senté en la barra.

A Miguelillo no pareció importarle. Caminó hasta el centro de la sala.
Llevó su mano izquierda, bien abierta, a la altura del pecho y la bajó lentamente con un giro, como si acariciase su ego.

Era un gesto muy metrosexual, con estilo. No podrían resistirse.


Miguelillo pensaba que tenía un don.



Yo encantado. Ya que el chaval, con su buena fe, actuaba de anti-imán para todas aquellas 'churris' que hubieran pensado acercarse aunque fuera a pedir la hora.

- Ahora vengo.- Me comentó mientras se adentraba en la masa de gente que allí perreaba.


...Y tal y como dijo, regresó, pero con 2 barbaridades a cada lado.

¿Alguien ha visto
alguna vez a una informática? ¿Y que baile requetón?


- Bien, te presento a Chana y a Sandra.

Por algún motivo recordé a las chicas del Chiqui Chiqui.

- Hola.. .- Me presenté.

Miguelillo nos arrinconó en una zona donde se podía hablar sin mucho esfuerzo.

Allí había un sillón de vaca digno de cualquier museo de lo absurdo.

Había también ronchas en el asiento de lo que quería convencerme era cocacola, beilis... o algo de esa consistencia.

Nos sentamos en parejas. A mi me tocó Chana.

La simpática.

Metro sesenta, minifalda combinada con botas deportivas... gorra al estilo rapera.

Boca grande y un aparato más grande aún, que le adornaba los piños. Como a un abeto las luces de navidad.

¿Estaba Dios gastándome una broma?


No era de los que se complicaban la vida, así que para una noche, según las copas, solo clasificaba a las mujeres de dos maneras.

Guapas o simpáticas.

Y esta proporción se iba trasladando más a la izquierda a menudo que el alcohol empezaba a surgir efecto.

Con una cerveza no era mi caso.

En cambio, en el otro extremo del cuadrilatero. Con cinco whiskys con redbull y 65kg de peso, Miguelillo estaba que echaba chispas.

Las informáticas también debían ser parientes de Bob Esponja. Es más, si buscabas en google 'Alcohol' seguramente que salían sus fotos.

Y pasó.

Miguelillo acabó enrollándose con la menos fea.

La otra me miraba con ojos ávidos. Como esperando su turno.

- ¿Qué tal?.- Me preguntó tanteando el terreno.

- Cansado, creo que me iré a dormir dentro de un rato.- Dije.

- Valla, ¿Es que te estas aburriendo? Si quieres que vallamos a otro sitio... - Si las miradas pudiesen follar, habría sido violado en ese momento.- Sólo dímelo.

- Creo que aquí se está bien.
- Desvié la conversación.- ¿Tu estás a gusto aquí, no?

- Yo ahora mucho, jijiji.- Dijo soltando una estridente risita.

- Pues quédate aquí un momentito, yo necesito fumarme un cigarro.

- Voy contigo...

- No no, si es que también quiero hacer una llamada un poco larga. En serio, que ahora mismo regreso.

- Bueno... si me dices que vuelves ahora.- Y volvió a hacer "esa mirada".

-... .-Sentí un ligero escalofrío que recorrío mi espalda como una cuchilla afilada. Me levanté y marché.

Sentí lástima. Pero luego se me pasó por la mente la graciosa imagen de un conejo.

Al alejarme aún sentía la presencia de dos ojos. Dos cuchillos en mi nuca revosantes de placer.

Me giré y ahí estaba Chana. Le sonreí y asentí mientras aceleraba el paso camino a la libertad
.

Entre el ruido de la música y la gente aún llegaba a escuchar un leve 'plasplasplasplas'.

No quiera Dios imaginar que podría ser.


En la calle desaté a mi ego y nos fuimos a dar una vuelta.

Me quité la pegatina de la 'fiesta del semáforo' y la pegué a un coche.

Recordé que Chana iba llena de pegatinas verdes por todas partes... era siniestramente bello su afán por darse a conocer soltera.

Entré a un local donde había un concierto.

Pedí una caña que bebí en la barra mientras veía tocar Rape me (de Nirvana) por primera vez a una tía... era violentamente extraño.



La cantante no estaba mal y tenía bonita voz.

No es que fuera realmente guapa, pero tenía un encanto que la hacía muy atractiva.
Tocaba la guitarra con mucho arte, puesto que en el grupo solo eran 3 y tenía que hacer las veces de guitarra solista.



Aun así el local estaba casi vacío.

Al rato
dos mujeres que merodeaban entre las mesas, se acercaron a la barra.

Una a cada lado. La rubia y la morena.

Parecían de goma por la cantidad de plástico con el que estaban hechas.

Tetas, pómulos, culo y dios sabe qué más partes de su anatomía.


Pese a eso, el tiempo es algo que no se puede esconder fácilmente, por mucha silicona que se le eche encima. Si no podrías sufrir efectos secundarios.

- Hola guapo, ¿Tienes fuego?.-
Dijo la señora rubia-tinte.

Llamémosla Pili.


- Lo siento, no fumo.




¿Se me olvidó decir que no fumaba? Que cosas tu.

Tendré que regresar con Chana y explicarle que todo era una mentira.

Pero si eso ya cuando amaneciese, no sea que le diera por venir a dormir.


- Bueno, no importa. Hay Mari, ves a ver en mi bolso si tengo el mechero, mientras le pregunto una cosa al chico.- Dijo Pili.- Bueno que solo te veo esta noche.

- ... A veces pasa.

- Ya, yo a veces también me siento sola, y necesito un hombre que me satissssfaga.


Dijo y esta vez se apoyo con los codos en la barra, mostrando el fruto de su dinero. Dos buenos, pero maduros al fin y al cabo, melones de plástico.

Hay cosas que nunca me atreveré a hacer, como probar lo máximo que tumbo con la moto o que se siente con una dosis de jaco en vena.

Y llamadme cobarde, pero tampoco entraba en mis planes liarme con una siliconera que tenia más años que 'La Tarara' (Criogenización, si!)

- Pero eso para vosotras.- La tutee.- no debería ser un gran problema.



- Ya bueno, al final nunca te mueres de hambre, pero a veces pasa como tu ahora, que estas aquí solo... .- dijo Pilingui.

- ¿Quieres dejar de estarlo nene?.- Comentó
de sopetón la tal Mari que volvía con el bolso, tal vez de echarse más botox en el aseo.


Parecían clones con diferente peluca.


- ¡No!.

- ... .- Me miraban amenazadoramente. Calculando mi próximo movimiento.

- Gracias pero es que... ¡Mi novia es la que canta!.- Dije, y le lancé un beso. Casualmente me respondió con otro.- No creo que le siente bien que me valla con dos señoritas y la deje ahí, a la pobre.

- Ahhh, que majo... .- Dijo Pili, y puso cara de asco.- Bueno, nosotras nos vamos a otra parte, que esto
ya está más muerto que el coño de Santa Teresa.


Se fueron entre diabólicas risas.

Al poco terminó el concierto. Los músicos empezaban a recoger. Me levanté y me fui yo también.

Saliendo noté que alguien me avisaba.


- ¡Espera! .- Dijo una chica, que venía corriendo.- ¿Te conozco de algo?





(Continuará)


P.D:

Gracias a Sara por pasarme la primera foto! ^^ Que Dios te lo pague con muchos hijos calvos!!









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niña ostion Que penica madre!!