
En plenos exámenes decidimos dejarlo todo. Nos fugamos.
Éramos jóvenes y estábamos locos. No necesitábamos más.
Conducía mientras ella dormía con el asiento reclinado hacia atrás y el coche pasaba por pueblos de ciudades impronunciables.
Abrió los ojos y me miró. Se le escapó una sonrisa.
Que guapa era.
- On t'a déjà dit que tu as un jolie sourire?.- Le dije.
- ...Merci.- Dijo con su vocecilla tímida mirando rápidamente a otra parte.
Puse la radio. Mark Lanegan tocaba One Way Street. Podía sentir su voz atravesar mis huesos, mi alma.
Sin duda uno de los pocos músicos que podría eschuchar eternamente.
Era medio día cuando llegamos a una carretera inmensa. La vista se perdía a lo lejos fundiéndose con el horizonte.
Aún así al fondo podía distinguirse claramente un cartel que supuse de proporciones descomunales...
Pasaron días, semanas y meses. No mirábamos atrás. Y aquél cartel seguía con el mismo tamaño. El mismo mensaje.
No nos importaba a donde nos llevase. Sólo queríamos estar juntos.
P.D:
Elle fait partie de moi... Merci d'avoir enchanté ma vie.





